Amores de Verano

Las noches de invierno son tan frías pero necesitaba ese cigarro,  el día había sido agotador y era el único placer que podía imaginar me daría la paz, silencio y tranquilidad…. tentando a mi salud me envolví en un chal, salí a la terraza y encendí ese divino pecado.
Mientras se dibujaban raras formas con el humo frente a ese cielo oscuro recordé aquella noche de verano. Los niños por fin se habían dormido, eran mis primeras vacaciones después del divorcio y estaba muerta de tanto entretener niños chicos ….. baje a la playa, me senté en la arena y saque un cigarro pero el encendedor no funcionaba …. ya estaba bueno pero la vida seguía poniéndome todo difícil …. Le pregunté a cuanta persona pasaba hasta que apareció mi salvador que me ofreció el fuego y sin invitación se sentó a mi lado. Conversamos por horas nos reímos y nos confesamos cosas que sólo le puedes contarle a un desconocido…. Y finalmente nos despedimos con un dulce y profundo beso.
 
No pude evitar sonreír al recordar aquel dulce momento que fue como un bálsamo para mi alma destrozada y sin esperanza, esa complicidad y ese beso me removió no solo el cuerpo sino también el espíritu, me permitió darme cuenta de que aún estaba viva que aún podía sentir. Nunca volví a verlo y ni siquiera supe su nombre…… pero ese desconocido me marcó la vida y me dio el valor para continuar….
A veces creemos que los amores de verano son sólo para los jóvenes, pero todos necesitamos afecto y aceptación, sin embargo, nuestras defensas sumado a las obligaciones, la rutina y cualquier excusa nos sirve de muralla ….. pero cuando estamos de vacaciones ocurre algo parecido a cuando nos disfrazamos, nos relajamos, nos atrevemos a hacer cosas que no haríamos en otras condiciones y es tal vez esta especie anonimato lo que nos hace perder  el temor al ridículo, a no ser aceptado, a ser uno mismo. Es en estos espacios que nos regala la vida, que olvidamos los prejuicios y desconfianzas, podemos disfrutar sin culpa de una sonrisa, una mirada cómplice, una pequeña señal que nos dé el valor para atrevernos en el mundo real.
Los amores de verano nos permiten darnos cuenta de que todavía podemos ser atractivos, que podemos sentir, amar, jugar, vivir. Así que no desperdicies esos romances de verano, pueden ser tan platónicos como te lo permitas, pero no te permitas evitarlos.
----- Claudia Medina
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